miércoles, 8 de agosto de 2007

Previ no se cuanto

Llegó el momento de introducir el elemento clave para que nuestro sistema de personal sea más comercial.
Crear el implorado módulo de transferencia de información vía INTERNET desde el programa a las distintas entidades recaudadoras. ¿Con cuál entidad partiríamos? no se.

Ese elemento es delicado porque la selección de la entidad tiene que estar relacionada con la entidad misma y el cliente que va a inaugurar este proceso. 

Es costumbre que en materia de desarrollar nuevos módulos debemos contar con el patrocinio y financiamiento del cliente. Yo no estoy en condiciones de invertir de mi bolsillo tiempo y plata para pagar programador o crear en los horarios libres un módulo de transferencia, sino que obligadamente tengo que negociar para que un cliente financie dicha actividad.

Me puse en contacto con la empresa recaudadora seleccionada y me atendió lógicamente un captador. Ellos captan clientes, empresas que van a ingresar la planilla de imposiciones por su página, pero es el mismo cliente quien los llama, van a sus oficinas, les enseñan a usar el servicio y finalmente ganan por eso una comisión.

Entonces yo pensé que terminado este módulo llevaría a varios clientes a esta empresa recaudadora, por lo tanto supuse que estaría bien atendido. Le expliqué que necesitaba que me revisaran el archivo que les iba a enviar por Internet porque este mes incorporaría al primer cliente con esta modalidad.

De acuerdo, se lo envié y se ofreció de asistir a mi oficina para ver más en detalle la cuestión esa. Cuando ya nos encontramos, después de dar vuelta por la oficina, donde claramente estaba haciendo un levantamiento visual, me comunicó que este asunto es más complicado de lo que parece, y que por esa complejidad que a luces era magnificada por el mismo, cobraba por concepto de asesoría tres UF. 

Obviamente yo no lo consideraba a él un personaje que me está dando un servicio como persona, sino que al contrario, yo estaba seleccionando su empresa para que por ese conducto mis clientes paguen sus imposiciones. 

Quedamos en que iba a revisar nuevamente los archivos y que agradezca que no me iba a cobrar por la asesoría, y que como compensación sería ideal que le diera la lista de mis clientes para que él los capte a su entidad recaudadora, ya que gana por comisión.

Es exactamente lo que yo pienso hacer, le dije, llevar a todos mis clientes a su entidad recaudadora pero primero debe estar listo el programa. No me atendió más. Obviamente yo no lo entendí como una asesoría sino que lo entendí como una vulgar coima.

Me conseguí el nombre de otro captador, y a pesar que ya no ocupaba el cargo de captador, lo habían ascendido, encantado me revisaría el archivo que yo debía preparar con todas las alternativas de imposiciones de los trabajadores. Luego tramitaría la certificación del programa para ser incorporado dentro del conjunto de sistemas que la empresa recomienda para sus clientes. 

¿Que tal? La misma empresa con distintos criterios de captación.

El primer personaje es un típico chanta que obviamente existen en todas las empresas y que tenemos que aprender a convivir con ellos, donde a veces no nos queda otra que caer en sus garras o pasarlos por alto y buscar lo correcto. A veces no se puede.

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