Mi trabajo es diseñar y desarrollar programas. Programas computacionales.
Alguien puede encontrar que lo mío tiene algo de entretenido, pero no. No es para nada entretenido.
Recuerdo que cuando partí programando, hace mas de veinticinco años (año 1980), la pregunta frecuente era cuantas líneas de código se podía escribir, o calcular el promedio de líneas, por hora, por días.
Alguien puede encontrar que lo mío tiene algo de entretenido, pero no. No es para nada entretenido.
Recuerdo que cuando partí programando, hace mas de veinticinco años (año 1980), la pregunta frecuente era cuantas líneas de código se podía escribir, o calcular el promedio de líneas, por hora, por días.
Era una forma de medir el rendimiento del programador. Así nos evaluábamos. Similar a la cantidad de poleras que arma una costurera, o la cantidad de muebles, de un mueblista.
Así también los programas se medían por líneas de programas. Como los libros se miden por hojas.
Un escritor que escribe una novela de 1000 hojas es más que escribir una de 100 hojas. Hay escritores que escriben un libro al año, otros uno mensual, otros un cuento diario, de una plana, además escriben otra plana en una revista, escriben la clase que están realizando, y más encima escriben un diario de vida, y un blog, o mas de un blog.
¿Cuál es la medida óptima?
Alguien me dijo: “Si quieres escribir primero debes ser lector”. Y para ser un buen escritor debes ser primero un lector compulsivo.
O sea leer más de lo que se escribe.
¿Cuánto hay que escribir y cuánto leer?
Se debe escribir una proporción de lo que se lee.
Por ejemplo, escribir un décimo de lo que se lee.
Es decir, de cada diez hojas leídas escribir una.
¿No será mucho? Uno lee diez hojas de un "paraguazo", un periódico, por ejemplo, sin embargo leo el diario y todavía no escribo ninguna plana. Voy al trabajo y sigo leyendo, memo, manuales, Internet, uno adiestra la vista para lectura rápida, y sin embargo, la escritura tiene su ritmo.
Al final la fría estadística me dice que uno escribe una plana a la semana. Estoy hablando del promedio. Porque hay muchos que no escriben nada. Y otros escriben una plana diaria, pero ojo, ese que escribe una plana diaria, es porque ya leyó por lo menos veinte. ¿Cuál es la medida? Lo que si es cierto es que uno escribe menos de lo que habla. Todavía no inventan la máquina que sea capaz de vaciar el pensamiento y transformarlo en escritura. Que locura va a ser esa. Conectarse una especie de pendrive quizá en que lugar y comienza a grabar en PDF. Testigo fiel del pensamiento sin editar. Algo similar ocurre cuando uno escribe inspirado, salen a relucir los más increíbles textos, el resto se pierde en el firmamento.
El truco de andar con una libreta a mi no me resulta. Sólo puedo escribir en un computador. En el cuaderno de tapa dura que uso como agenda sólo anoto lo que es necesario recordar. ¿Cómo voy a anotar si son miles de pensamientos que pasan por minuto? Qué curioso, los pensamientos se miden en minutos. Cuantos minutos al día son dedicados a pensar algo que sea meritorio de escribir. Todo el tiempo, por supuesto. Y el resultado es que al final nada de eso queda. Uno selecciona para escribir lo preciso, quizá lo mas entretenido, estresante, lo sentimental. Al fin y al cabo uno selecciona lo que uno quiere que el resto lea. Los diarios de vida son entretenidos leer porque el que lo escribió lo escribe para que lo lean.
Los pensamientos entonces se miden en minutos, los escritos se miden en planas y los programas se miden en líneas de código escritas.
A mi me pagan por pensar. Porque las líneas de código que escribo son pocas. Entre las reuniones, el diseño, la creación, el bosquejo, pruebas, la marcha blanca y el soporte, tomamos el tiempo que pasó, por ejemplo unos seis meses y contamos las líneas de código escritas y son como diez líneas diarias.
Ese es el promedio de un programador de aplicaciones. Diez miserables líneas de código diaria. (Cifras internacionales).
Uno cree que escribe más, pero no, es matemáticamente un absurdo lo poco.
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