He aquí las 15 lecciones de Montaigne sobre el arte de conversar:
He aquí las 15 lecciones de Montaigne sobre el arte de conversar:
1.- Abraza y celebra al que piense diferente.
Cuando
alguien me contradice, ni me ofendo ni me altero, sino que me despierto
y me mantengo vivo. En general, la gente huye de la contradicción en
lugar de abrazarla, sobre todo cuando es fruto de una conversación y no
de un conflicto.
Y esto es algo que no entiendo. Porque oponiéndonos a
los que piensan diferente buscamos tan solo la manera de refutar lo que
nos dicen. Y en lugar de tender los brazos, afilamos las uñas.
La
conversación es otra cosa a todo esto. Si alguien me contradice, mi
atención se despierta, no mi cólera. La causa de la verdad siempre es
común a uno y otro, nunca a ninguno de los dos por separado.
2.- Reconoce la virtud del otro cuando la veas
Antístenes
ordenó a sus hijos que no agradecieran nunca las alabanzas de ningún
hombre. Yo me siento más orgulloso de la victoria que alcanzo sobre mí
mismo cuando se reconocer la fuerza del razonamiento de la otra persona,
que cuando siento derrotar al otro por ausencia de capacidad o fuerza.
3.- No te hagas el listo, se cercano
Venero
y honro a las personas que más saben de algo, pero detesto a aquellos
que no son capaces de decir nada por sí mismos sin hacer referencia a
libros o a su memoria. Estas personas son para mí más detestables que
las torpes e ignorantes que no han leído nunca.
4.- Recuerda que puedes estar equivocado
Si
yo mismo detecto a diario un gran número de tonterías que digo a otro,
¿cuántas más han de detectar los otros sin que yo aparentemente me de
cuenta?
5.- Cuando te burlas del otro, te burlas de tí mismo
Detestamos
en los demás los defectos que más enraizados se encuentran en nosotros
mismos. Y a estos que se encuentran en nosotros, no les damos aparente
importancia haciendo uso de un cinismo maravilloso.
6.- Cuando juzgas a otro, a menudo no te juzgas a tí mismo
Parece
que cuando hablamos de los actos del otro, nos sentimos liberados de
una severa jurisdicción interna. Si tuviéramos buen olfato nuestra
basura nos debería apestar más que la del vecino.
7.- Tu teoría no sirve sin tu práctica
Un
cirujano no es respetado por la historia de sus operaciones o por el
recuerdo de que curó a cinco personas o por conocer tal o cuál manual de
operaciones. Nos ponemos en sus manos porque su vista es certera en el
momento de operarnos.
Pasa lo mismo en un concierto donde no se
oyen los detalles de uno u otro instrumento sino una armonía general
reunión y fruto de todos ellos que nos hace confiar en su belleza. Por
otro lado cuando a menudo encomendamos algo a los hombres menos capaces,
se convierten en dignos y capaces porque precisamente los hemos
empleado en algo, y no al revés.
8.- Cállate si lo que tienes que decir no es más respetable que tu silencio
A
menudo los grandes gobernantes hacen más bien a su pueblo callándose y
pareciendo seguros de sí mismos que hablando y constatando su
ignorancia. De hecho forma parte de la habilidad de aquellos que
dirigen, no tomar partido en algo cuando en ese algo en realidad ellos
no son nadie. Esto suele ayudar más a ser respetado que el resto de las
veces en que alguien toma partido en algo en lo que es alguien.
9.- No todo lo que suena bonito, es cierto
Es
importante mantener alerta el pensamiento crítico y saber distinguir lo
que nos gustaría escuchar de lo que en realidad es. A menudo en las
conversaciones, algunas palabras nos parecen sugerentes y bonitas, pero
no por ello hablan de la verdad. Tendemos a aceptar sin juicio aquello
que mejor nos suena o una recta frase o pensamiento, desconociendo que
lo importante es preguntarnos si tiene algún sentido.
10.- Habla de ejemplos concretos y no generalices
A
aquellas personas, incluido tú mismo, que tiendan a decir “Esto es
bueno y aquello no lo es” es bueno preguntarles por qué y cómo creen eso
intentando superar juicios o prejuicios universales que de nada sirven
para el entendimiento. Todos los juicios generales son descosidos e
imperfectos.
11.- Lo que distingue al tonto del listo son las formas, no los contenidos
Da
completamente igual que alguien sea poseedor de una verdad si su manera
de expresarla no es hábil y lúcida a la hora de conectar con otros.
Cualquier contenido es siempre superado por su forma.
12.- Habla de forma ordenada
Un
buen conversador no necesita tanta fuerza o sutileza como orden.
Cualquier persona puede hablar de su verdad, pero ordena, prudente y
diestramente, muy pocos.
13.- Trabaja tus argumentos
No hay mayor victoria sobre el otro que la de mostrarle con argumentos la imposibilidad de combatirlos.
14.- Evita sermonear
Nadie
quiere ser iluminado por tí sino escuchar que puede aprender de sí
mismo siendo respetado. Por otro lado, la torpeza y la ignorancia en
algo no se curan con simples advertencias. En la realidad, nadie se
convierte en valiente por oír un buen discurso del mismo modo que un
músico no se convierte en tal por oír una buena canción. Es necesario un
aprendizaje previo y una educación dilatada y constante.
15.- Pon en valor tu cosecha y respeta la de otro
Al
hablar debes saber lo que forma parte de tu pensamiento y lo que
aprendiste del de otro. Valora lo que piensas y sientes y reconoce la
autoría y el valor de lo que otros a los que admiras, piensan y sienten.
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