Van en camino dos planes equidistantes como dos tragos que se preparan y con mucho hielo. Las espectativas que cualquiera de ellas, mejor dicho, que ambas, tengan éxito son las mismas de siempre. Es decir, las mismas de otras que fracasaron.
Como siempre en el papel funciona. A pesar que las dos iniciativas tienen los mismos lugares comunes que todas las demás actividades que se envuelven con la misma estructura intelectual, esta vez hay una esperanza, en realidad dos, aunque siempre digo lo mismo, un quiebre a la continuidad de malas rachas. Ninguna de las dos es el escalón siguiente a la escalera de actividades, por ciertos continuas, donde cada peldaño es ligeramente mas compleja que el anterior, sino que es un pasillo alternativo, es mas, cada uno de ellos es un pasillo alternativo que nacen perpendicularmente a esa escalera ascendente, uno opuesto del otro.
Nada en común. El primero, contiene los típicos elementos para fracasar. Tiene seudo socio, algo que a esta altura, por lo complejo de mi actividad es simplemente una loteria y un suicido, tiene inversión, que es seguro que nunca mas la veré, me subyugará a horarios que no estaban contemplados disponer, en fin, todos los elementos de una actividad de la cual anteriormente me jactaba de no tenerla. Esclavitud las 24 horas, los siete días de la semana.
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